Emprendimiento y Ética de las Virtudes

Uno de los principales enfoques de la ética es el de las virtudes. Las virtudes son rasgos de carácter que guían acciones dirigidas a buenos resultados. Pasando en limpio los rasgos de carácter del emprendedor en términos de virtudes, podemos hacer las conexiones entre los rasgos del éxito emprendedor y las virtudes correspondientes.

III. Emprendimiento y Ética de las Virtudes

Hasta aquí he esbozado el proceso emprendedor en términos de rasgos de carácter y acciones que conducen al éxito en el emprendimiento. ¿Qué tiene esto que ver con la moralidad?

Uno de los principales enfoques de la ética es el de las virtudes. Las virtudes son rasgos de carácter que guían acciones dirigidas a buenos resultados. La literatura ética está poblada con muchos enfoques que compiten por establecer cuáles deberían ser esos buenos resultados, y en consecuencia, por enfoques que compiten por establecer qué virtudes debemos sostener. Algunos especialistas en ética de las virtudes afirman que el carácter es prioritario en la valoración ética, por encima de reglas o principios, acciones y consecuencias. Dejando a un lado la cuestión de qué virtud es prioritaria, mi preocupación aquí es conectar los rasgos del éxito emprendedor con las virtudes correspondientes.

Si pasamos en limpio los rasgos de carácter del emprendedor en términos de virtudes — es decir, en términos de los rasgos de carácter y compromisos que habilitan y constituyen la buena acción — podemos hacer las siguientes conexiones:

El emprendedor que genera y evalúa ideas fundamentadas y creativas se conecta con la virtud de la racionalidad. La racionalidad es el compromiso con el pleno ejercicio de la propia razón. El pensamiento activo y creativo inicial del emprendedor es una función de la razón, como lo es su ejercicio del juicio valorativo aplicado a determinar cuáles ideas de negocio son realmente buenas.

La ambición del emprendedor y su pulsión por el éxito se conectan con la virtud del orgullo. El orgullo tiene aspectos que miran hacia el futuro y otros que miran hacia el pasado (por ejemplo, el sentirse orgulloso de lo que uno ha logrado). El aspecto orientado hacia el futuro es el que resulta relevante aquí. Sentir orgullo por uno mismo significa querer lo mejor para la vida de uno, lo que implica sentirse comprometido por alcanzar lo mejor en la propia vida. Por ejemplo, sentir orgullo por la apariencia personal significa querer verse lo mejor posible, lo que implica un compromiso con la salud, la higiene, y el estilo. La pulsión del emprendedor hacia el éxito es una consecuencia de sentir orgullo por el aspecto profesional de su vida.

La iniciativa que manifiesta el emprendedor como individuo proactivo y su compromiso por llevar su plan de negocios a la práctica, se conectan con la virtud de la integridad. La integridad es la política de actuar sobre la base de lo que uno cree que es verdadero y bueno. Es llevar el pensamiento a la práctica. Es decir, es integrar nuestros pensamientos con nuestras acciones, o integrar nuestras creencias acerca de lo que es el bien con nuestras acciones para traer a la existencia ese bien desde el plan.

El compromiso del emprendedor con la acción, a pesar del temor que genera el hecho de estar consciente de los riesgos, se conecta con la virtud del coraje. El coraje es la virtud de comprometerse en una acción que uno juzga acertada estando consciente, tanto intelectual como emocionalmente, de las posibilidades de fracaso.

La perseverancia del emprendedor a través de las dificultades, la desaprobación y otras tribulaciones temporarias, se conecta con la virtud de la independencia. La independencia es la virtud de confiar en el propio entendimiento y de actuar sobre la base del mejor juicio que uno puede hacer, a pesar de las frustraciones de corto plazo o las opiniones contrarias de otras personas.

El trabajo que hace el emprendedor a través del proceso de ensayo y error durante el desarrollo del producto se conecta con la virtud de la objetividad. La objetividad es tener la política de guiar los propios pensamientos por el mejor conocimiento que uno tiene de los hechos, de estar abierto a incorporar nuevos hechos, o, para ponerlo en forma negativa, de no ponerse anteojeras intelectuales ni eludir las respuestas incómodas que devuelve la realidad. Un elemento constitutivo de la objetividad es la virtud de la honestidad, tener la política de no pretender hacia uno mismo o hacia los demás que los hechos no son los hechos.

La eficacia productiva del emprendedor se conecta a la virtud de la productividad. La productividad como virtud es un compromiso con la creación de valor, por ser auto-responsable por traer a la existencia lo que uno necesita y desea.

El intercambio de valor por valor del emprendedor con sus clientes y empleados se conecta con la virtud de la justicia. La justicia es un compromiso por juzgar e interactuar con las personas de acuerdo a sus méritos, y un compromiso correlativo a ser uno mismo juzgado y tratado sobre la base del propio mérito. La virtud de la justicia aplicada a las transacciones en los negocios significa que se entra en esas transacciones en forma voluntaria, es decir, sobre la base del juicio independiente de cada parte involucrada, y que los términos del intercambio son establecidos de acuerdo al juicio independiente de cada parte sobre los méritos del trato en sí.

Y, finalmente, el logro del éxito del emprendedor, incluyendo los beneficios económicos y psicológicos que obtiene por la creación de un negocio próspero, se conecta con los valores morales generales de la prosperidad, la felicidad y la realización. Prosperidad o felicidad, es el estado de vivir exitosamente. En la medida en que la vida de negocios de una personas es un componente de la vida de esa persona en general, el compromiso del emprendedor con las acciones que conducen a prosperar en los negocios es un componente de una vida próspera en lo general. Las acciones del emprendedor, constituyen tanto como dan lugar a una vida plenamente realizada.

Resumiendo todo lo anterior en una tabla, obtenemos lo siguiente:

Tabla 1: Rasgos del carácter emprendedor y virtudes morales correspondientes

Rasgo emprendedor: | | Virtud Moral:

----------------------------- | -- | ------------------------ Conocimiento y Creatividad | | Racionalidad Ambición | | Orgullo Agallas | | Coraje Iniciativa | | Integridad Perseverancia | | Independencia Ensayo y error | | Objetividad (incluyendo Honestidad) Eficacia Productiva | | Productividad Intercambios de valor por valor | | Justicia | | Consecuencia emprendedora: | |Valor Moral: Experiencia y goce del éxito | | Autoestima, Orgullo, Prosperidad

En conjunto, las virtudes y valores que figuran en la columna derecha de la tabla constituyen un código emprendedor para la ética de negocios.

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